Sin Éxito no hay Paraíso

01/21/2017 0 Por diegolog
Sin Éxito no hay Paraíso

Habrás oído muchas veces hablar sobre éxito y cómo conseguirlo, rutinas que debes seguir, y hábitos que debes cultivar para tener éxito en tu vida. Eso por un lado. Por el otro, los medios de comunicación y las mega campañas publicitarias nos describen lo que es el éxito para nosotros, como deberíamos actuar en pro de ser felices, basadas en necesidades creadas.

He escuchado a neo gurús del marketing decir, que para triunfar en este mundo competitivo influenciado por la imagen, debes saber venderte, establecer una faceta nueva de ti para generar ingresos, o no. Según ellos, lo importante es saber venderte como persona. ¿Para qué? Bueno, vivimos en una sociedad en la que el mismo ser humano es un producto de intercambio, ¡legalmente!

Si te haces una buena foto, a lo mejor la retocas con un filtro y la cuelgas, seguramente en Instagram o facebook. Puedes obtener seguidores nuevos, “me gusta”, comentarios de lo guapo o guapa que te ves, y ¡magia! ¡un, dos, tres! Te llaman de una marca reconocida para promocionar sus productos o servicios gracias a la faceta marquetera de tu imagen.

El problema de este sistema humano monetario, le llamo yo, es la falta de sensibilidad que existe hacia la persona, hacia el ser. Una economía de libre mercado, que explota literalmente todo recurso natural y no natural, influye en la forma en como nos interrelacionamos.

No todo puede ser malo ni bueno, evidentemente. Ser exitosos en la vida es un proceso; un proceso de caídas y levantadas, una constante lucha por encontrar nuestra satisfacción personal basados en nuestros sueños deseos y ambiciones. Estos deben ser tuyos y no impuestos por la sociedad en que vives. No todos.

Hace poco mi madre llego de un largo viaje en el que estuvo compartiendo con familiares y amigos, fue un tiempo de recordar viejas memorias y comer deliciosa comida típica de ese país, cocido boyacense, por poner tan solo un ejemplo. Al volver a su ciudad de residencia, que no es en su país natal, le pregunté cómo le había ido y qué tal se había sentido; su respuesta fue la siguiente: cada persona con la que hablé, cada momento que compartí en este viaje, fue una liberación de energías que me llenó de satisfacción y ahora estoy más contenta que cuando partí a ese viaje.

Para mi, para ella y probablemente para ti, ese sea el mayor éxito en nuestras vidas. No existe dinero, casa o coche que nos den una felicidad y satisfacción duraderas en el tiempo, como compartir con los demás. Apreciar esos momentos como regalos que nos da la vida y construir nuestros sueños basados en esa regla fundamental, que muchos pasan por alto. Valorar los pequeños detalles.

El éxito por tanto, es el reflejo de nuestros propios sentimientos y mayores deseos en la vida. Descubre cuál es el tuyo y lucha por él. Yo ya he descubierto el mío, y si estás leyendo este articulo puedes comenzar a descifrarlo.